En la Residencia de Mayores El Amparo, hemos vivido unas semanas llenas de tradición, emociones y actividades significativas con motivo de la celebración de la Semana Santa 2025, que ha dado paso a las alegres Fiestas de Primavera tan típicas de nuestra querida ciudad de Murcia.

Como cada año, comenzamos con un profundo respeto hacia el sentido cristiano de estas fechas, recordando la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Nuestros residentes participaron en una programación especialmente diseñada para conmemorar estos días, que incluyó celebraciones religiosas como el Domingo de Ramos, el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección, así como la tradicional bendición de las palmas, compartiendo momentos de recogimiento, espiritualidad y comunidad.

Durante toda la semana, los espacios comunes se llenaron de vida gracias a las decoraciones temáticas realizadas por los propios residentes, quienes también disfrutaron de la preparación y degustación de dulces y platos típicos de la época. Entre ellos, no faltaron las exquisitas torrijas y los tradicionales guisos murcianos, elaboradas con esmero por el equipo de cocina de nuestro centro.

Además, hemos disfrutado de diversas actividades lúdicas y culturales, como excursiones al centro de Murcia, donde nuestros mayores pudieron pasear, disfrutar de un desayuno al aire libre y respirar el ambiente especial que se vive en las calles durante estos días. También realizamos talleres de cocina tradicional, manualidades temáticas y nuestro ya habitual cine fórum, con la proyección de películas clásicas de Semana Santa, seguidas de enriquecedores momentos de reflexión y conversación en grupo.

Finalizada la Semana Santa, dimos la bienvenida a las esperadas Fiestas de Primavera, con especial atención al Bando de la Huerta, que celebramos abriendo nuestra propia barraca. Allí se sirvieron platos típicos huertanos en un ambiente festivo que trasladó a todos al corazón de las tradiciones murcianas.

Y, por supuesto, no podía faltar nuestro entrañable Entierro de la Sardina, donde los residentes participaron en la creación y pintura de su propia sardina. La jornada culminó con el simpático nombramiento de Don y Doña Sardina, la lectura del testamento y la quema simbólica de nuestra sardina, siempre con humor, cariño y muchas sonrisas.

Cerramos estas semanas tan especiales con un alegre almuerzo en el jardín, donde el buen tiempo, la música y la compañía hicieron de este momento un recuerdo entrañable para todos.

Desde la Residencia El Amparo, seguimos trabajando cada día para ofrecer a nuestros mayores experiencias llenas de sentido, arraigadas en nuestras tradiciones y pensadas para su bienestar emocional, físico y social. ¡Porque celebrar también es cuidar!